jueves, 25 de julio de 2019

Media hora

Llueve y encima hace frío. Tengo turno a las 18, llego 17:55, con el paraguas en la mano y el cabello mojado, temblando e intentando sacarme la bufanda que se me cae, no hay nadie, me dice que en un rato me atiende. Pasan 5, pasan 10, pasan 15. No hay nadie adentro, lo sé porque la chica que estaba antes me dijo "buenos días" en vez de "buenas tardes" cuando se fue. Hay un ruido horrible de fondo que me pone re nerviosa y la tele se corta a cada rato, por lo que la música se escucha a medias. Ya van 20. Suena el teléfono, el ruido sigue, afuera es un caos que no se ve porque la lluvia se encargó de tapar todo, que poético, pensar que por dentro estoy puteando por no haber tomado ni un mate. No solamente no tomé un mate, tampoco comí ni medio mordisco de pan, encima estoy mojada, el paraguas no cierra bien, creo que me olvidé la plata en el auto y la señal de mi celular, por alguna razón, en este lugar nunca funciona. Me acuerdo de que hace como dos meses me viene diciendo que me va a mandar los recibos por correo y (arre) que ni siquiera escribe bien mi nombre. Me enoja todo. Pero me enoja que cada vez que vengo es igual, lo único que cambia es que a veces no llueve, siempre espero una cantidad y cuando entro, hablamos del clima y sobre la facultad, se olvida de los recibos y mi nombre los escribe Melani o Melany, como le pinte en el día, me da turnos a horarios en los que le dije 20 veces que no puedo y me llama un día antes para decirme que me cambia el horario y que se olvidó el recibo otra vez.
Me da bronca pero también me arma de valor, la bronca la transformo en buenas palabras y me fijo en la cabeza obligarme a que me haga el recibo en una servilleta de ser necesario porque me tiene podrida, de escupirle que le pago mil pesos por mes, espero media hora y me atiende en cinco, que siempre se llena de pacientes al mismo horario y me da turnos el peor día del mes, que no me voy a operar este año y que no me lo pregunte más, que me va bien en la facultad y que la Facultad de Odontología no funciona igual que la de Humanidades y que me importa un pomo cuando se tiene que ir a dar un curso en otra provincia. Todo eso se me ocurre, capaz por no haber tomado ni un mate.
Pasan 25 y en esos últimos cinco minutos de espera, pienso en que si le digo todo eso genero una situación de mierda y quedo re maldita, que no se va a entender nada, porque yo estoy enojada, pero ella no está enojada, entonces me entiendo solo yo, que puede que me saque de encima un montón de cosas que tengo guardada pero no estoy segura de si después las voy a saber manejar, y lo peor de todo, el mes que viene tengo que volver. Todo este plan maligno genera únicamente dos caminos, que el mes que viene siga tenso y me atiendan rápido, o que no cambie absolutamente nada y que encima me tengan bronca.
Se hacen 30 y, como siempre, me llama, me pregunta como me va en la facultad y si el clima no me da alergia, me cuenta que tiene que dar un curso la semana que viene y que en la facultad ya empiezan las mesas dentro de poco, le contesto con una sonrisa, sigo enojada, la tengo enfrente, pero no le digo nada más que "gracias" y cuando escribe mal mi nombre le digo que el mes que viene nos vemos, de nuevo.
Está bien, Andrea, ganaste, las relaciones humanas se dan así, por necesidad.

-M.D.

Ascensor

Cuatro, cinco. Ok, pensé, en algún momento va a tener que parar. Pero no fue así. El ascensor siguió subiendo, podía ver los números en la p...