domingo, 1 de diciembre de 2019

Budín de lo que sea

Hasta acá, hasta la coma, hasta la idea. Hay que hacer un budín de naranja. ¿Qué lleva un budín de naranja? La verdad no tengo idea, porque estoy estudiando Letras no cocina. Pero supongamos que lleva harina, que se yo, naranja ¿No?, levadura y todas esas cosas que llevan a decir "esto es un budín de naranja".
En lo poco que tengo de carrera siempre me pidieron budín de naranja, era mi trabajo descubrir qué llevaba el budín. Algunas veces le puse harina (de más) y las ideas quedaron un poco personales, o lo que los profesionales dirían: "asquerosas", me habré sacado un cuatro como mucho. Alguna que otra vez probé batiendo demasiado y quedó esponjoso de muchos conceptos que nadie comprendía pero que estaban en libros viejos a los que todos les hacen caso; un asco, nadie lo comió, pero todos lo aplaudieron. Una vez le puse un poco de chocolate ¡Mamita! si a esa gente le pones un poco de gusto en la vida te escupen, ¡Aunque les guste eh! Porque les pudo haber gustado el budín, pero darte la razón no les gusta para nada.
¿Saben a qué conclusión llegué? Primero, odio el budín de naranja, y segundo, todos odiamos el budín de naranja. Porque, vamos a ser bastante sinceros, ¿A quién le gusta que le digan que las cosas no son así? Ni hablar si es alguien que lleva repitiendo diez años las mismas cosas.
Pero con el tiempo, le encontré la fórmula, hay un libro viejo, muy viejo, viejísimo, que dice exactamente cómo hacer un budín de naranja, las medidas justas, los tiempos, los momentos, la cantidad de amor y hasta si hay que hablarle al horno antes de prenderlo. De ahí me guío. No, no robo la receta, solamente la copio un poquito, porque me di cuenta de que todos quieren que vayamos a ese recetario a pispear cómo lo hacían los antiguos, los grandes, los viejos, o como a mí me gusta decirles, los aburridos.
Ahora hago budín de naranja para todos, y todos comen con seguridad de que en alguna receta vieja está escrito como se hace. Igual, ojo cuando me reciba, a los que tengan que pasar por mis manos, no les voy a decir qué cosas cambio cuando hago budín de vainilla, porque a mí, me gusta que la gente se ingenie.

-M.D.

Ascensor

Cuatro, cinco. Ok, pensé, en algún momento va a tener que parar. Pero no fue así. El ascensor siguió subiendo, podía ver los números en la p...