miércoles, 26 de diciembre de 2018

Título

No todos sabemos lo que somos y no todos somos lo que sabemos.
De golpe tenes un título y tenes que ser eso. Ya te casaste no te podes separar, porque qué va a pasar con los chicos, qué van a decir tus viejos, qué va a pensar la gente. Ya venís conviviendo hace más de tres meses y bueno ya son novios muy fijos. Ya te recibiste de abogado y no podes ser otra cosa que no sea ser abogado. Tenes el título de docente colgado en la pared y por el resto de tu vida tenes que enseñar. Tenes título, ¿Sos ese título? No importa, ya lo tenes. Y no se puede ser abogado y que te guste la pintura, no podes ser feliz y divorciada, no podes ser maestra y a la vez la mejor de las cantantes, porque un título es suficiente de por vida, no vale tener dos. Estamos convencidos de que el título cuesta tanto que una vez que lo tenemos nos aferramos a no perderlo nunca.
Capaz se nos pasa el leve detalle de que somos nosotros los que elegimos el título.
No sabemos lo que somos. No sabemos si somos buenos cantantes o nos llevamos bien con las leyes. Pero no sabemos lo que somos porque toda la vida nos dicen que somos lo que sabemos, si sabes cocinar quedate en la cocina, si sabes peinar vas a ser peluquera. ¿Y si no quiero ser peluquera? Tengo que buscar otro título y tener un título cuesta; o peor, ¿Y si no soy feliz estando con una persona? Hay que buscar otra persona y eso cuesta el doble. Pero mientras que no busques te vas a quedar con que "sos lo que sabes".
Hay que elegir bien un título, no todas las personas están preparadas para escuchar que un anillo en el dedo no significa amor, o que un doctorado no significa saber absolutamente todo.
No me saco de la cabeza a una de mis profesoras diciendo que cuando uno llega a su máximo nivel de conocimiento lo único que nota es que, en realidad, no sabe ni la mitad de lo que debería, y ese punto de conocimiento se vuelve diminuto; capaz si falta saber para ser, al final no somos nada.

-Melanie.

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