Las vueltas son balanzas, listas de pros y contras,
sensaciones encontradas, una herida que se cura y un dolor en el pecho, son desconfianza
en el futuro y un llanto por el pasado, es querer acomodar todo como si no
fuese vidrio a punto de romperse, y a la vez querer romper todo y empezar de
nuevo. Es una búsqueda constante de cosas que salieron mal, de actitudes que
nos abrieron las puertas para irnos, con el ideal de encontrarlas y no volver a repetirlas.
Y es que uno cuando vuelve siempre se plantea los motivos
que tuvo para irse,
Siempre se pregunta
¿Vale la pena volver?
¿Fue una exageración irse?
Tiene la
necesidad de decir que es otro, que las cosas cambiaron, que todo va a ser
diferente, que aprendió.
Uno vuelve a los lugares porque necesita revivir un poco de
esperanza, porque necesita soltar un par de palabras atragantadas, porque se
quiere quedar para siempre o porque no sabe a dónde ir.
Las vueltas nos obligan a hacernos responsables, a darnos
cuenta de que hay momentos de soledad en los que uno se siente completamente
puro, y hay momentos en los que rodeado de absolutamente todo, nos sentimos
innecesarios.
- M.D.