viernes, 27 de marzo de 2020

Balanza

Volver genera una especie de lucha entre lo que pasó y lo que está pasando, entre todo lo que no se concretó antes y todas las cosas que se concretaron en soledad, entre el idealismo de que uno solo puede con todo y el gusto amargo de un recuerdo que era inestable, pero que hacía sentir que valía la pena.
Las vueltas son balanzas, listas de pros y contras, sensaciones encontradas, una herida que se cura y un dolor en el pecho, son desconfianza en el futuro y un llanto por el pasado, es querer acomodar todo como si no fuese vidrio a punto de romperse, y a la vez querer romper todo y empezar de nuevo. Es una búsqueda constante de cosas que salieron mal, de actitudes que nos abrieron las puertas para irnos, con el ideal de encontrarlas y no volver a repetirlas. 
Y es que uno cuando vuelve siempre se plantea los motivos que tuvo para irse,
Siempre se pregunta
¿Vale la pena volver?
¿Fue una exageración irse?
Tiene la necesidad de decir que es otro, que las cosas cambiaron, que todo va a ser diferente, que aprendió.
Uno vuelve a los lugares porque necesita revivir un poco de esperanza, porque necesita soltar un par de palabras atragantadas, porque se quiere quedar para siempre o porque no sabe a dónde ir.
Las vueltas nos obligan a hacernos responsables, a darnos cuenta de que hay momentos de soledad en los que uno se siente completamente puro, y hay momentos en los que rodeado de absolutamente todo, nos sentimos innecesarios. 

- M.D.

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