domingo, 5 de agosto de 2018

Et deixo

Capaz la realidad no nos deja querer.
Y es que siento todo el tiempo que querés estar. Siento que a pesar de todas las cosas necesitas que la paz se vuelva amor, y cada tanto te vuelen la cabeza. A veces, se me cruza la idea de que necesitas alguien que de noche escuche tus mambos y cuando se levante prepare café, no mate.
Ahí empieza mi lío, no me gusta el café. Las personas reales toman café. Yo no tengo realidad.
No tengo una vida llena de lujos ni tampoco te puedo solucionar el problema de buscar un buen trabajo, no te doy un futuro estable ni mucho menos te prometo fidelidad eterna. No me gustan los hijos, todavía no sé si quiero, así como tampoco pienso que casarse es concretar el juntos para siempre. No me gustan los domingos en familia, no cocino tarta de manzana, ni soy la mina que podes festejar con tu viejo habértela ganado.
No soy real.
Pero porque no quiero.
Quiero metas y sueños, y la mayoría... no te soluciona la vida.
Mi mayor sueño es viajar, no para decir que viajé, sino para llenarme de magia de cada lugar del mundo. Quiero aprender a tocar la guitarra, a hablar catalán, y desde muy chiquita me enamora el tango, quiero aprender a bailar tango, por nada, simplemente por saber.
Pero todo eso, no te salva. No te sirve de nada hablar catalán en Argentina, ni aprender a bailar tango te va a dar el laburo de sentarte en una oficina todos los días a tomar café.
Entonces quiero que te quedes.
Con la vida que querés.
Con la vida que otra te da.
Con los hijos, y el perro, y la casa grande llena de fotos, con las peleas matrimoniales cotidianas y la nostalgia de no saber hablar catalán.
Pero quiero que te quedes no porque me haga bien, sino porque todo eso que querés no lo tengo. Lo único que me queda es un poco de fe en que cantando triste y bailando tango voy a cambiar el mundo. Y elijo que te quedes no irme, porque la frase "me voy" no es del todo correcta. Nunca decidí irme, nada más entendí que para que seas feliz tengo que dejar que te quedes en otro lugar que no sea en mí.

-Melanie, Deneka

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